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lunes, 2 de enero de 2017

Una casa en la pared.

Hasta hace poco la fachada más angosta se encontraba en Holanda y era del ancho de una puerta, pero fue derrocada y la fachada y casa más pequeña ahora está en Polonia. Se encuentra en la capital polaca incrustada entre dos edificios.

Fue diseñada por un arquitecto de apellido muy común, llamado Jakub Szczęsny. Esta idea se le ocurrió (según él) mientras paseaba por la ciudad y notó el espacio entre dos edificios; estos edificios de épocas históricas diferentes que fueron reconstruidos después de la segunda guerra mundial y le resultaron el marco ideal para la construcción por lo que se puso en campaña para recolectar el dinero necesario para construirla. 80 mil dólares después fue culminada y su primer ocupante fue el director de cine israelí Etgart Keret.

De ahí surgió el nombre de la vivienda: “Casa Keret”; desde su creación en el 2012 ha sido habitada por unas 20 personas de las miles que han solicitado vivir en ella. También se pueden hacer visitas guiadas en algunas ocasiones especiales.
 
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Como ven en las imágenes fue construida en la calle para luego ser embutida en la pared. Cubre una superficie de unos 45 metros cuadrados, tiene 90 cm en su punto más estrecho y 1,5 metros en su parte más ancha. Cuenta con un dormitorio, cocina, un baño y cuando la escalera por donde se tiene acceso se retrae se puede utilizar ese espacio como parte de la vivienda, todo esto repartidos en dos plantas.
 
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Lo más difícil no fue conseguir el dinero, lo más difícil fue convencer al gobierno local que se trataba de una vivienda. Los funcionarios alegaban que no cumplía con las medidas mínimas para ser habitable; la solución fue no declararla como vivienda sino como una obra de arte. 

Existe una tendencia hacia estas minúsculas viviendas en diferentes partes del mundo, Japón, Holanda, Canadá, etc. En todos estos lugares están surgiendo como hongos, tal ves sea solo una moda pero hay gente dispuesta a pagar millones de dólares por ellas.

La “Casa Keret” es extrema y a no ser que alguien idee la forma de dormir pegados con velcro contra la pared no creo que sea superada.

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lunes, 30 de junio de 2014

Charles Domery, un hombre con hambre.

No hay cosa más hermosa que satisfacer el hambre con un plato delicioso, comer a gusto al borde de la gula, soltarse el cinto para respirar profundo, recostarse en la silla con los ojos serrados y sentir algo de culpa pero satisfechos. Todos algún día lo hemos hecho.


Pero que sucedería si no puedes saciar el hambre, no por no tener que comer, cosa que le sucede desgraciadamente a mucha gente en el mundo, sino por no tener fin tu hambre, por más que comas y comas nunca te llenas. 
A Charles Domery le sucedía. El pobre infeliz fue un esclavo de su hambre toda su vida. Charles Domery nacido en Polonia a finales del siglo XVIII desde que tuvo memoria siempre tuvo hambre, lo mismo les ocurría a sus ocho hermanos y a su padre. A los 13 años se enlistó en el ejército prusiano por la comida. Cuando las raciones no le alcanzaron deserto y se paso al bando francés, por esos días se peleaba la guerra de la Primera coalición. Estando en este ejército recibía ración doble de alimentos y compraba toda la comida que podía, a pesar de esto se alcanzó a comer más de 170 gatos en un año, si el pobre gato tenia suerte éste lo mataba antes de comérselo pero si tenia mucha hambre se los comía vivos. 
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Según testimonio de sus compañeros sentía mucho remordimiento por el sufrimiento de estos animales, pero el hambre era más fuerte que él, pero si no hallaba otro alimento podía comerse más de dos kilos de pasto por día. Sirviendo en un barco francés luego de una batalla intento comerse la pierna amputada de un compañero.
En 1799 cae prisionero de los británicos quienes lo llevan a Liverpool :P, donde alcanza a comer 10 raciones diarias, ratas y hasta velas. donde atrae la atención de la comisión de médicos que tenían a cargo el cuidado de los prisioneros. Esta comisión realizo un experimento para determinar el limite del apetito de Domery, le dieron de comer 7 kilos de carne cruda, cuatro botellas de cerveza y hasta cebo de vela, esto en un solo día.
Luego de ingerir todo esto no vomitó ,ni siquiera se sintió mal, no movió el vientre, ni orino. Los médicos no encontraron síntomas, ni siquiera era obeso, solo notaron que al acostarse durante un par de horas no se podía dormir y sudaba mucho, luego dormía una horas para despertarse en la madrugada con un hambre insaciable. Luego de comer se volvía a dormir para despertarse más tarde sudando nuevamente y hambriento.
Pasado este episodio no se volvió a saber de su vida, no se sabe con certeza que enfermedad padecía, tal vez sufría un caso excepcional de polifagia , No existen datos médicos precisos sobre su caso pero se sabe de otros casos similares, como por ejemplo el de un francés llamado Tarrare, contemporáneo, el que incluso peleo en la misma guerra que Domery.




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